EL DÍA QUE VOLVIÓ SU PRIMER AMOR, LE PEDÍ EL DIVORCIO… SIN DECIRLE QUE ESTABA EMBARAZADAv

por no saber cocinar mejor, vestirme de una manera determinada o anticiparme a sus deseos.

Simplemente había entregado mi corazón a alguien que no estaba dispuesto a recibirlo.

Y había confundido la perseverancia con el sacrificio de mi propia dignidad.

Guardé la fotografía en una caja.

No quería borrar mi pasado.

Era parte de mi historia.

Pero ya no permitiría que definiera mi futuro.

Desde la habitación contigua escuché a mi hijo moverse en la cuna.

Fui a verlo.

Dormía con los brazos levantados y una expresión de absoluta tranquilidad.