y tenía a mi hijo durmiendo a pocos pasos.
Mi vida no era perfecta.
Había facturas, preocupaciones y noches de cansancio.
Pero cada decisión importante me pertenecía.
Y aquello valía más que cualquier lujo.
Apagué la luz.
Antes de salir, volví la cabeza y sonreí.
El día que Lin Wanwan regresó, creí que me había quitado a mi marido.
Con el tiempo comprendí que aquel día no perdí al amor de mi vida.
Fue el día en que empecé a recuperarme a mí misma.