ventana y prendas colgadas esperando arreglos.
Mateo hacía tarea en la habitación.
—Fui a tu casa con el resultado —dijo Mariana—. Tu mamá abrió la puerta. Le dejé una carta para ti.
Sentí que la garganta se cerraba.
—Nunca la recibí.
—Cuando tenía 4 meses de embarazo fui a tu empresa. Dejé mi número con Lorena, la contadora.
—Tampoco me lo dieron.
—Cuando Mateo nació envié una fotografía a tu casa.
No pude responder.
Mariana me miró.
—3 veces, Alejandro.
Bajó la voz.
—Intenté encontrarte 3 veces.
Durante 8 años