Sus caídas.
Sus miedos.
Todo había ocurrido sin mí.
Salí del laboratorio y fui directamente a casa de mi madre.
Entré en su estudio y coloqué el resultado sobre la mesa.
—Quiero la caja.
Parpadeó.
—¿Qué caja?
—La caja donde guardaste las cosas que Mariana me mandó.
El silencio confirmó lo que necesitaba saber.
Finalmente abrió un cajón.
Sacó una pequeña llave.
Y ahí comprendí que estaba a segundos de descubrir quién había decidido robarme 8 años de la vida de mi hijo.
Parte 3
Dentro de la caja había