Vi a mi exesposa por primera vez en 8 años junto a un niño de 7 años que cantaba una canción que yo había escrito durante nuestro matrimonio. Le pregunté quién era. Ella no lloró ni discutió. Solo dijo: —Intenté decírtelo hace 8 años. Detrás de mí cayó un bolso al suelo. Cuando volteé y vi a mi madre completamente pálida, dejé de mirar al niño… y empecé a mirar a ella.

Por decirte que aguantaras. Por creer que quedarme callado significaba no tomar partido.

Mariana miró hacia la ventana.

—Lo peor nunca fueron las palabras de tu mamá.

Volvió a verme.

—Lo peor era regresar contigo a nuestra habitación sabiendo que habías escuchado exactamente lo mismo que yo y que aun así me decías que tuviera paciencia.

No me defendí.

No tenía derecho.

Le pedí conocer a Mateo.

Aceptó.

Poco a poco.

Nos sentamos los 3 en una cafetería.

Mateo parecía nervioso.

—Tu mamá y yo tenemos que contarte algo.

Abrió