mismo.
—Mariana…
Tragué saliva.
—¿Quién es su padre?
Ella soltó una risa sin humor.
—¿De verdad me preguntas eso 8 años después?
—¿Qué significa eso?
Mariana me sostuvo la mirada.
—Que intenté decírtelo.
Sentí frío en la espalda.
Miré hacia mi madre.
Tenía ambas manos apretadas alrededor de su bolso.
Antes de poder preguntarle algo, 2 hombres se acercaron a Mariana.
—Ya te dijimos que aquí no puedes cantar gratis —dijo uno—. Si vas a trabajar en esta zona, nos toca una parte.
El otro intentó tomar el vaso con