de la línea. Luego, la madre superiora susurró: —Dios mío. Entonces es verdad.
—¿Qué es verdad? —preguntó Fonseca.
—Hermana Lucía… ella sabía que iba a morir. Hace tres días me pidió que le diera algo. Un veneno de acción lenta. Dijo que era necesario. Que si moría de cierta manera, ustedes encontrarían un mensaje.
Fonseca sintió un frío en la espalda. —¿Qué clase de veneno?
—No lo sé. Ella lo consiguió de alguien. Pero me dijo… me dijo que si encontraban el mensaje, que les dijera que buscaran en la