piedra.
Y lo escuchó.
Un latido. Lento. Profundo. Como si algo enorme estuviera durmiendo debajo de ellos.
—Hermana Lucía —susurró la madre superiora—, era la elegida para este ciclo. Pero ella descubrió la verdad. Descubrió que el pacto no era con Dios. Era con algo más antiguo. Algo que vive debajo de esta tierra desde antes de que llegáramos.
—¿Y qué pasa si no se renueva el pacto? —preguntó Fonseca.
La madre superiora lo miró con ojos llenos de miedo. —Entonces despierta.
En ese momento, el reloj de la capilla