La Nieta Que Llegó Tarde, Pero Aún Pudo Devolverle La Vida

algunos de los de antes.

Don Julián seguía en su silla.

Amparo seguía con el bolso en las piernas.

Cuando me vieron, hubo un murmullo.

—Volviste —dijo Don Julián.

—Solo de visita.

Le di una bufanda gris.

—Para usted, que siempre dice que tiene frío aunque estemos en mayo.

Él la tocó con los dedos.

No habló.

Pero sus ojos se pusieron brillantes.

A Amparo le di una de color crema.

—Por si su hija tarda un poco —le dije.

Ella me miró.

—Siempre tarda.

No supe qué responder.

Así