había ido.
Mientras los paramédicos la revisaban, un policía esposó a Julián.
Camila repetía que ella no sabía nada.
Entonces Valeria levantó la cabeza.
La miró.
Y dijo algo que hizo que su hermana dejara de llorar.
—Diles quién me daba el agua.
Parte 3
Camila palideció.
Julián giró la cara hacia ella.
Fue un movimiento mínimo, pero lo vi.
También lo vio uno de los policías.
—¿A qué se refiere? —preguntó.
Camila abrió la boca.
No salió nada.
Valeria cerró los ojos.
—Ella entraba.
—¿Al garaje?
Mi hija asintió.