Su esposo me dijo que mi hija llevaba una semana en un retiro y hasta me pidió que “respetara su privacidad”. No discutí; conduje dos calles, estacioné y regresé caminando bajo la lluvia. Detrás de la casa encontré un candado nuevo en el garaje. Cuando susurré “si eres tú, golpea la puerta”, recibí 3 golpes que me hicieron llamar a la policía.

había ido.

Mientras los paramédicos la revisaban, un policía esposó a Julián.

Camila repetía que ella no sabía nada.

Entonces Valeria levantó la cabeza.

La miró.

Y dijo algo que hizo que su hermana dejara de llorar.

—Diles quién me daba el agua.

Parte 3

Camila palideció.

Julián giró la cara hacia ella.

Fue un movimiento mínimo, pero lo vi.

También lo vio uno de los policías.

—¿A qué se refiere? —preguntó.

Camila abrió la boca.

No salió nada.

Valeria cerró los ojos.

—Ella entraba.

—¿Al garaje?

Mi hija asintió.