años cuando mi papá sufrió un infarto. Recuerdo que mi mamá salió del hospital llorando. Esa noche me dijo que ya no volveríamos a verlo.
Nadie se atrevió a interrumpirla.
—Mi madre pasó los siguientes quince años luchando por demostrar el fraude. Finalmente, conseguimos un acuerdo judicial que permitió recuperar una parte de las acciones. Las demás habían sido vendidas o diluidas durante el crecimiento de la empresa.
Mariana miró directamente a Arturo.
—Esas acciones son el 37% que hoy tengo. Y hace tres meses encontramos nuevas pruebas sobre la