planta verde que Mariana cuidaba sobre su escritorio.
Alejandro recordó haberle dicho alguna vez:
—No sé para qué pierdes el tiempo. Esa cosa terminará secándose.
Ella había respondido sonriendo:
—Mientras alguien la cuide, seguirá viva.
Ahora la planta estaba completamente seca.
Alejandro seguía mirando aquella fotografía cuando recibió una llamada del director financiero.
—Tenemos un problema gravísimo. Horizonte Capital acaba de suspender nuestra línea de financiamiento por 450 millones de pesos.
—¡Eso es imposible! ¡El contrato se firma mañana!
—La nueva presidenta del comité de inversión ordenó revisar personalmente todas