nuestras operaciones.
Alejandro sintió un escalofrío.
—¿Cómo se llama esa mujer?
Hubo un silencio al otro lado de la línea.
—Mariana Salgado.
Alejandro miró nuevamente la fotografía de la planta.
Todavía no sabía que aquella mujer a la que había permitido despedir estaba a punto de quitarle mucho más que su matrimonio.
PARTE 2
Alejandro llegó a las oficinas de Horizonte Capital, en Santa Fe, convencido de que todo debía tratarse de una confusión.
Mariana jamás había demostrado interés por los grandes negocios. Durante su matrimonio, él nunca la había