El cerebro es un órgano con una alta actividad metabólica que requiere un suministro constante de nutrientes.
Las almendras aportan grasas insaturadas, vitamina E, magnesio y otros micronutrientes.
Estos nutrientes intervienen en las funciones celulares y neurológicas normales.
Sin embargo, las afirmaciones de que las almendras “aumentan drásticamente el coeficiente intelectual” o previenen la demencia deben tomarse con cautela.
Existen investigaciones prometedoras sobre los frutos secos y los patrones alimentarios en general, pero ningún alimento por sí solo puede garantizar la protección contra el deterioro cognitivo.
Una dieta de estilo