Pero yo ya había tomado una decisión.
Lo que Sergio todavía no sabía era que, cuando regresara de aquellas vacaciones, ni siquiera encontraría la casa donde pensaba reclamarme.
PARTE 2
Después de bloquear la tarjeta, empaqué la ropa de Sofía, sus medicamentos y nuestros documentos personales.
No discutí más con Sergio.
Me fui directamente a casa de mis padres, en otra zona de Guadalajara.
Mi madre recibió a Sofía con un abrazo. Mi padre, al verme entrar con una maleta, comprendió inmediatamente que algo grave estaba ocurriendo.
Cuando les conté