Entonces sacó su cuaderno y leyó algunas de las preguntas que había escrito.
Rebeca reconoció que se marchó porque no supo afrontar su vida y que fue injusto dejarles las consecuencias de aquella decisión. No culpó a los niños ni a Andrés. Tampoco prometió que todo sería diferente a partir de ese día.
Finalmente Jimena cerró el cuaderno.
Le explicó que no deseaba escuchar nuevas promesas. Durante seis años había aprendido a esperar cosas que nunca ocurrieron.
Lo único que quería era comprobar si su madre sería capaz de respetar