Una mañana mi esposa desapareció, dejándome solo con cuatro hijos pequeños y una nota de suicidio. Durante años trabajé incansablemente para mantener a la familia. Cuando por fin nos establecimos, apareció en la puerta… Creía que aún tendría un lugar en nuestras vidas, pero lo que encontró tras esa puerta fue mucho más doloroso de lo que jamás hubiera imaginado.

Entonces sacó su cuaderno y leyó algunas de las preguntas que había escrito.

Rebeca reconoció que se marchó porque no supo afrontar su vida y que fue injusto dejarles las consecuencias de aquella decisión. No culpó a los niños ni a Andrés. Tampoco prometió que todo sería diferente a partir de ese día.

Finalmente Jimena cerró el cuaderno.

Le explicó que no deseaba escuchar nuevas promesas. Durante seis años había aprendido a esperar cosas que nunca ocurrieron.

Lo único que quería era comprobar si su madre sería capaz de respetar