Una mañana mi esposa desapareció, dejándome solo con cuatro hijos pequeños y una nota de suicidio. Durante años trabajé incansablemente para mantener a la familia. Cuando por fin nos establecimos, apareció en la puerta… Creía que aún tendría un lugar en nuestras vidas, pero lo que encontró tras esa puerta fue mucho más doloroso de lo que jamás hubiera imaginado.

inmediato.

Matías comenzó preguntándole si recordaba su sexto cumpleaños.

Ella reconoció que no estuvo presente.

Le preguntó después si había pensado en enviarle alguna carta durante aquellos años.

Rebeca respondió que sí, pero que nunca encontró el valor para hacerlo.

Mi hijo dejó de mirar sus zapatos.

Le dijo que él había esperado muchas veces al cartero, aunque nunca supo exactamente qué esperaba recibir.

Rebeca empezó a llorar.

Matías también tenía los ojos húmedos, pero no se acercó a consolarla.

Jimena permaneció callada hasta que su madre terminó de hablar.