Una mañana mi esposa desapareció, dejándome solo con cuatro hijos pequeños y una nota de suicidio. Durante años trabajé incansablemente para mantener a la familia. Cuando por fin nos establecimos, apareció en la puerta… Creía que aún tendría un lugar en nuestras vidas, pero lo que encontró tras esa puerta fue mucho más doloroso de lo que jamás hubiera imaginado.

una hora.

Y comprendí que, por primera vez, Jimena había conseguido expresar lo que necesitaba sin sentir que debía proteger a todos los demás de sus sentimientos.

**PARTE 4**

Rebeca cumplió su primer compromiso. No volvió a nuestra casa por sorpresa. Durante varios meses se comunicó únicamente por los medios y en los momentos acordados, respetando que cada hijo necesitaba una forma distinta de afrontar su regreso.

No fue sencillo para ella.

En algunas conversaciones conmigo reconoció que deseaba recuperar de golpe los cumpleaños, las Navidades y las tardes que