Una mañana mi esposa desapareció, dejándome solo con cuatro hijos pequeños y una nota de suicidio. Durante años trabajé incansablemente para mantener a la familia. Cuando por fin nos establecimos, apareció en la puerta… Creía que aún tendría un lugar en nuestras vidas, pero lo que encontró tras esa puerta fue mucho más doloroso de lo que jamás hubiera imaginado.

Sin embargo, era importante que comprendiera que ser madre significaba también asumir responsabilidades materiales, incluso cuando la relación emocional resultara difícil.

Matías fue el primero en aceptar otro encuentro.

Le pidió a Rebeca que acudiera a una pequeña presentación musical de su escuela. Había preparado una pieza para guitarra y quería que escuchara algo de lo que había aprendido durante su ausencia.

Antes de aceptar, Rebeca me preguntó si yo estaba de acuerdo.

Le respondí que la invitación procedía de Matías y que correspondía respetar su decisión, siempre dentro de