verla, aunque también orgulloso de haber conseguido tocar sin equivocarse.
Le pregunté si quería continuar viéndola.
Respondió que todavía no sabía.
Le dije que podía tomarse su tiempo.
Esa fue una de las conversaciones más tranquilas que tuvimos sobre Rebeca.
Con los gemelos ocurrió algo diferente. Gael comenzó a sentir curiosidad por su madre y quiso enviarle un dibujo. Emiliano no deseaba participar.
Al principio Gael insistió en que su hermano debía hacerlo también porque siempre compartían casi todo.
Le expliqué que, aunque hubieran nacido el mismo día y se