Una mañana mi esposa desapareció, dejándome solo con cuatro hijos pequeños y una nota de suicidio. Durante años trabajé incansablemente para mantener a la familia. Cuando por fin nos establecimos, apareció en la puerta… Creía que aún tendría un lugar en nuestras vidas, pero lo que encontró tras esa puerta fue mucho más doloroso de lo que jamás hubiera imaginado.

verla, aunque también orgulloso de haber conseguido tocar sin equivocarse.

Le pregunté si quería continuar viéndola.

Respondió que todavía no sabía.

Le dije que podía tomarse su tiempo.

Esa fue una de las conversaciones más tranquilas que tuvimos sobre Rebeca.

Con los gemelos ocurrió algo diferente. Gael comenzó a sentir curiosidad por su madre y quiso enviarle un dibujo. Emiliano no deseaba participar.

Al principio Gael insistió en que su hermano debía hacerlo también porque siempre compartían casi todo.

Le expliqué que, aunque hubieran nacido el mismo día y se