Una mañana mi esposa desapareció, dejándome solo con cuatro hijos pequeños y una nota de suicidio. Durante años trabajé incansablemente para mantener a la familia. Cuando por fin nos establecimos, apareció en la puerta… Creía que aún tendría un lugar en nuestras vidas, pero lo que encontró tras esa puerta fue mucho más doloroso de lo que jamás hubiera imaginado.

para sí misma.

No quería que continuara perdiendo tiempo por nuestra historia.

Mariana también la animaba a dedicarse a sus propios intereses. Cuando Jimena regresaba con algún dibujo, lo observaba con atención y le preguntaba qué había querido expresar.

Nunca le decía que era extraordinario solo por quedar bien.

A veces le sugería corregir una proporción o probar otro color. Jimena agradecía aquella sinceridad porque la trataba como a una joven capaz de mejorar, no como a una niña a la que había que proteger de cualquier crítica.

Nuestra relación