Una mañana mi esposa desapareció, dejándome solo con cuatro hijos pequeños y una nota de suicidio. Durante años trabajé incansablemente para mantener a la familia. Cuando por fin nos establecimos, apareció en la puerta… Creía que aún tendría un lugar en nuestras vidas, pero lo que encontró tras esa puerta fue mucho más doloroso de lo que jamás hubiera imaginado.

con algo de suerte, encontramos personas dispuestas a acompañarnos.

En otoño recibí una llamada de la escuela. Jimena había sido seleccionada para participar en una pequeña exposición de dibujos organizada por el municipio.

La noticia la llenó de alegría.

Preparó sus trabajos durante semanas, ayudada por Mariana y por una profesora. Escogió varias imágenes de casas, patios y personas sentadas alrededor de una mesa.

Me sorprendió que ninguna fuera una copia exacta de nuestra vivienda.

Cuando le pregunté por qué, me explicó que estaba dibujando hogares distintos. Algunos tenían dos