Una mañana mi esposa desapareció, dejándome solo con cuatro hijos pequeños y una nota de suicidio. Durante años trabajé incansablemente para mantener a la familia. Cuando por fin nos establecimos, apareció en la puerta… Creía que aún tendría un lugar en nuestras vidas, pero lo que encontró tras esa puerta fue mucho más doloroso de lo que jamás hubiera imaginado.

hizo un pastel de chocolate. Matías se ofreció a tocar una canción y los gemelos asumieron la importante responsabilidad de colocar las sillas, aunque discutieron durante casi veinte minutos sobre la distancia adecuada entre ellas.

Doña Clara llegó con un recipiente de arroz con leche.

Traía suficiente para alimentar a medio barrio.

Le pregunté si pretendía abrir un restaurante.

Respondió que no confiaba en que yo hubiera calculado correctamente las porciones.

Todos nos reímos.

Durante la comida observé a Jimena conversar con sus amigas. Parecía tranquila, despreocupada por unos minutos