de todo cuanto había vivido.
Matías tocó su guitarra mientras Emiliano y Gael acompañaban la música golpeando suavemente la mesa.
Mariana estaba sentada a mi lado.
Me tomó la mano.
No dijo nada.
Tampoco era necesario.
Después de soplar las velas, Jimena me pidió que guardara un trozo de pastel. Quería llevárselo a una compañera que no había podido asistir.
La ayudé a preparar una caja.
Mientras la cerrábamos me preguntó si había visto el mensaje que Rebeca le envió por la mañana.
Le respondí que no.
Jimena me enseñó