Una mañana mi esposa desapareció, dejándome solo con cuatro hijos pequeños y una nota de suicidio. Durante años trabajé incansablemente para mantener a la familia. Cuando por fin nos establecimos, apareció en la puerta… Creía que aún tendría un lugar en nuestras vidas, pero lo que encontró tras esa puerta fue mucho más doloroso de lo que jamás hubiera imaginado.

de todo cuanto había vivido.

Matías tocó su guitarra mientras Emiliano y Gael acompañaban la música golpeando suavemente la mesa.

Mariana estaba sentada a mi lado.

Me tomó la mano.

No dijo nada.

Tampoco era necesario.

Después de soplar las velas, Jimena me pidió que guardara un trozo de pastel. Quería llevárselo a una compañera que no había podido asistir.

La ayudé a preparar una caja.

Mientras la cerrábamos me preguntó si había visto el mensaje que Rebeca le envió por la mañana.

Le respondí que no.

Jimena me enseñó