orientación para saber cómo gestionar cualquier contacto.
Matías preguntó si ella sabía tocar la guitarra.
Emiliano quiso saber por qué nunca llamó en sus cumpleaños. Gael, que normalmente hablaba hasta dormido, permaneció callado.
Cada uno reaccionaba de una manera distinta. No podía pedirles una respuesta común solo porque fueran hermanos.
Mientras tanto, Rebeca me pidió otra conversación. Nos encontramos en el despacho de una profesional de orientación familiar, donde podríamos hablar sin interrupciones.
Me contó que, antes de marcharse, llevaba mucho tiempo sintiéndose incapaz de afrontar las responsabilidades domésticas. Había