durante años de cuatro hijos.
Le pregunté qué había hecho para asumir sus obligaciones económicas y familiares durante ese tiempo.
Reconoció que no había contribuido a su manutención ni iniciado gestiones para contactar regularmente con ellos.
Aquella respuesta fue importante. Al menos dejábamos de hablar únicamente de sentimientos.
Le expliqué que necesitábamos asesoramiento legal para revisar las obligaciones pendientes y acordar cualquier relación futura respetando a los niños.
Rebeca afirmó que quería reparar lo ocurrido.
Le respondí que eso requeriría tiempo, constancia y aceptar que quizá algunos de nuestros hijos