Una mañana mi esposa desapareció, dejándome solo con cuatro hijos pequeños y una nota de suicidio. Durante años trabajé incansablemente para mantener a la familia. Cuando por fin nos establecimos, apareció en la puerta… Creía que aún tendría un lugar en nuestras vidas, pero lo que encontró tras esa puerta fue mucho más doloroso de lo que jamás hubiera imaginado.

durante años de cuatro hijos.

Le pregunté qué había hecho para asumir sus obligaciones económicas y familiares durante ese tiempo.

Reconoció que no había contribuido a su manutención ni iniciado gestiones para contactar regularmente con ellos.

Aquella respuesta fue importante. Al menos dejábamos de hablar únicamente de sentimientos.

Le expliqué que necesitábamos asesoramiento legal para revisar las obligaciones pendientes y acordar cualquier relación futura respetando a los niños.

Rebeca afirmó que quería reparar lo ocurrido.

Le respondí que eso requeriría tiempo, constancia y aceptar que quizá algunos de nuestros hijos