EL DÍA QUE MI NUERA ME EXIGIÓ DIVIDIR TODOS LOS GASTOS, ACEPTÉ… PERO NO IMAGINABA LO QUE DESCUBRIRÍA EN EL BANCO

—Por cierto, Grace, ¿qué habrías hecho si aquel día hubieras firmado el contrato de Claire?

Miré su rostro iluminado por la lámpara.

Pensé en el hospital.

En aquella primera despedida.

En el incendio.

En la soledad.

Y finalmente respondí:

—Probablemente habría perdido mucho más que dinero.

Robert frunció el ceño, sin comprender.

No necesitaba entenderlo.

Lo importante era que estaba allí, frente a mí, disfrutando de una cena que nunca pensé que volveríamos a compartir.

Le serví otra cucharada de estofado.

—Come, Robert. Se te va a enfriar.

Él sonrió.