Él la miró, angustiado.
—¿Cuando descubriste lo de Claire?
—No.
—¿Cuando sufrimos el accidente?
—Tampoco exactamente.
Se volvió hacia él.
—Fue cuando desperté en el hospital y me explicaste por qué la cara de Claire era más importante que mi cabeza ensangrentada.
Adrian cerró los ojos.
—Evelyn…
—No me dolió que tuvieras miedo. Ni siquiera me dolió que reaccionaras mal. Me dolió que, después de todo, siguieras intentando convencerme de que habías actuado correctamente.
Una lágrima le resbaló por la mejilla.
—Cambiaría ese momento si pudiera.
—Pero no puedes.
Él