La mañana de mi examen, mi hermana me sujetó del brazo en el garaje y me rompió la muñeca. Mientras yo gritaba de dolor, mi padre solo dijo:

Durante horas practicamos respuestas cortas, esquemas jurídicos y pequeños análisis escritos con la mano que casi nunca utilizaba.

Las primeras páginas parecían hechas por una niña.

Me dolían los dedos y la letra era torpe.

Pero poco a poco empecé a conseguir resultados legibles.

Después Karla me ayudó a enviar una solicitud urgente a los organizadores del concurso. Adjuntamos el informe médico y pedimos autorización para utilizar la mano izquierda con tiempo adicional.

También nos comunicamos con una abogada conocida que nos explicó cómo presentar una denuncia ante la Fiscalía