La mañana de mi examen, mi hermana me sujetó del brazo en el garaje y me rompió la muñeca. Mientras yo gritaba de dolor, mi padre solo dijo:

un escalofrío.

Karla y yo nos acercamos silenciosamente a las escaleras.

—Vi cuando Lorena lastimó a Mariana —continuó nuestra vecina—. La puerta del garaje estaba abierta y mi cámara captó lo sucedido. Traigo una copia.

Mi padre guardó silencio.

Después respondió:

—Fue un accidente. Déjeme esa grabación y yo me encargo.

—Pero su hija parecía estar sufriendo muchísimo.

—Es un asunto familiar, doña Mercedes.

Lo vi recibir una memoria USB y cerrar la puerta apresuradamente.

Bajé las escaleras.

—Dame esa grabación, papá.

Arturo se sobresaltó.

—No te metas donde no