un escalofrío.
Karla y yo nos acercamos silenciosamente a las escaleras.
—Vi cuando Lorena lastimó a Mariana —continuó nuestra vecina—. La puerta del garaje estaba abierta y mi cámara captó lo sucedido. Traigo una copia.
Mi padre guardó silencio.
Después respondió:
—Fue un accidente. Déjeme esa grabación y yo me encargo.
—Pero su hija parecía estar sufriendo muchísimo.
—Es un asunto familiar, doña Mercedes.
Lo vi recibir una memoria USB y cerrar la puerta apresuradamente.
Bajé las escaleras.
—Dame esa grabación, papá.
Arturo se sobresaltó.
—No te metas donde no