La mañana de mi examen, mi hermana me sujetó del brazo en el garaje y me rompió la muñeca. Mientras yo gritaba de dolor, mi padre solo dijo:

entregarla a la Fiscalía, comprendí que la verdad podía destruir para siempre la imagen que tenía de mi familia.

Lo que todavía no sabía era que Lorena acabaría confesando su crimen delante de las mismas personas a las que tanto quería impresionar.

Y que la celebración más importante de su vida terminaría de una manera que ninguno de mis padres podría olvidar.

PARTE 3

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A las cinco y media de la mañana siguiente, Karla llegó por mí.

No había dormido más de dos horas. Mi