no guardaban relación con ninguna actividad comercial.
Comprendí entonces por qué mi padre había hablado tantas veces de utilizar mi futuro sueldo.
Habían planeado que yo ayudara a cubrir aquellas obligaciones.
Y ahora estaban desesperados.
Informé inmediatamente al socio que se trataba de familiares directos con quienes mantenía un conflicto grave.
Me apartaron del asunto y asignaron el expediente a otro abogado.
No quería que nadie pudiera afirmar que estaba utilizando mi puesto para vengarme.
Pero unos días después, mi padre apareció inesperadamente en la recepción del despacho.
Lo acompañaba