la mano al azucarero.
—Vera, cariño, recuerda que el viernes tienes que probarte el vestido de la gala. No querrás aparecer hinchada en las fotografías.
Retiré la mano automáticamente.
Diana lo vio todo.
—Es curioso —comentó—. Vera ha diseñado algunos de vuestros proyectos más rentables y ni siquiera puede decidir cuánto azúcar toma.
Alicia sonrió.
—Una familia importante requiere disciplina.
—También requiere cierta responsabilidad legal —respondió mi hermana—. Especialmente cuando una de sus integrantes figura como administradora de varias sociedades investigadas.
La sonrisa desapareció.
Por primera vez vi miedo en