más consciente de que algo había cambiado fundamentalmente en la dinámica de poder de la hacienda.
Pero debajo de esa normalidad aparente, algo profundo y peligroso estaba germinando. Beatriz comenzó su trabajo metódicamente, con la paciencia de alguien que entiende que la venganza servida fría es la más satisfactoria. Compró un cuaderno encuadernado en cuero y comenzó a documentar todo. Cada vez que Ignacio visitaba a Itzel, visitas que habían disminuido dramáticamente desde la confrontación, pero que no habían cesado completamente porque él era, en esencia, un depredador que no