legales a la luz de las velas hasta altas horas de la noche, buscando lagunas jurídicas, buscando armas legales que pudiera usar. Pero su movimiento más astuto fue comenzar a acercarse a Itzel. Al principio, la esclava la evitaba con un terror que era casi palpable.
Cada vez que Beatriz aparecía en las cocinas, Itzel se encogía, protegiendo instintivamente a cualquier hijo que estuviera cerca. Pero Beatriz fue infinitamente paciente. No exigía conversación imposible ni explicaciones. Simplemente comenzó a llevar cosas, comida de mejor calidad para los niños, no solo