MI MARIDO RECIBIÓ UNA PU-ÑA-LA-DA POR SU AM-AN-TE… Y TODAVÍA TUVO EL DESCARO DE PEDIRME QUE LE LIMPIARA Y LO CUIDARA. ESA MISMA NOCHE VOLÉ A PARÍS.

de manera legítima, aunque podría intentar retrasar el proceso. Por eso debemos seguir los procedimientos societarios y preservar los documentos.

—Hazlo.

Daniel guardó silencio un momento.

—Evelyn, hay algo que quiero preguntarte.

—Dime.

—¿Has venido a París para alejarte de Adrian o porque quieres recuperar la vida que dejaste aquí?

Miré los planos antiguos.

Después miré el correo que llevaba tres meses sin atreverme a responder.

Procedía de una institución de investigación médica francesa.

La doctora que dirigía uno de sus programas había sido mi antigua profesora.

Me había invitado