MI MARIDO RECIBIÓ UNA PU-ÑA-LA-DA POR SU AM-AN-TE… Y TODAVÍA TUVO EL DESCARO DE PEDIRME QUE LE LIMPIARA Y LO CUIDARA. ESA MISMA NOCHE VOLÉ A PARÍS.

a participar en un proyecto sobre nuevas tecnologías para rehabilitación quirúrgica.

Adrian se había burlado de la propuesta.

«¿A tu edad vas a empezar de cero?», había dicho.

Cerré la carpeta.

—Por las dos cosas, Daniel.

Al tercer día de hospitalización, Adrian recibió la visita de Chloe.

Entró con un vestido blanco, gafas de sol y un ramo de flores.

—¡Adrian!

Se inclinó sobre él.

—Estaba tan preocupada…

Adrian levantó una mano para detenerla.

—¿Dónde has estado?

Chloe se quedó inmóvil.

—En casa. No he podido dormir pensando en ti.