MI MARIDO RECIBIÓ UNA PU-ÑA-LA-DA POR SU AM-AN-TE… Y TODAVÍA TUVO EL DESCARO DE PEDIRME QUE LE LIMPIARA Y LO CUIDARA. ESA MISMA NOCHE VOLÉ A PARÍS.

de apertura.

Vi a jóvenes profesionales que ni siquiera me conocían cuando el edificio todavía era un local vacío.

Ryan se acercó con una sonrisa.

—¿Preparada para hablar?

Miré el pequeño escenario.

—Creo que sí.

—Por cierto, Adrian ha enviado una carta.

Me entregó un sobre.

Lo abrí.

Dentro había unas líneas escritas a mano.

«Evelyn:

He visto la presentación de la nueva unidad. Recuerdo cuando me hablaste por primera vez de este proyecto y yo estaba demasiado ocupado para escucharte.

Tenías razón.

No sobre todo, porque nadie la tiene