siempre, sino sobre algo que debería haber comprendido antes: los sueños de una persona no se vuelven menos importantes porque esa persona nos ame.
Lamento haber tardado tanto en entenderlo.
No te escribo para pedirte que vuelvas.
Solo quería decirte que estoy orgulloso de lo que has conseguido.
Adrian».
Doblé la carta.
Durante un instante me invadió una tristeza suave.
No por querer regresar.
Sino por todo lo que habríamos podido ser si hubiéramos sabido tratarnos de otra manera.
Ryan me observó.
—¿Estás bien?
Asentí.
—Sí.
Y era verdad.
Subí