Nunca quise destruirlo.
Solo dejé de permitir que me destruyera a mí.
Un año después de aquella noche, regresé a Madrid para asistir a una ceremonia en el centro médico.
Habíamos inaugurado una nueva unidad dedicada a la recuperación funcional de pacientes quirúrgicos.
El proyecto había nacido de una colaboración entre nuestro equipo y los investigadores con los que trabajaba en París.
Era algo que llevaba años imaginando.
La sala estaba llena.
Vi a Ryan hablando con los médicos.
Vi a enfermeras que me habían acompañado durante las primeras semanas