dijo Carmen.
Rafael intervino inmediatamente.
—No empecemos a exagerar. Se habló de esto muchas veces.
—¿Cuándo?
—En comidas familiares.
—Entonces dime en qué comida puse esa firma.
Rafael cerró la boca.
Lucía intentó acercarse a los agentes.
—Esto es un malentendido. Carmen nos había dicho que la casa acabaría siendo de Álvaro.
Carmen se giró hacia ella.
—Que mi hijo pueda heredar algo algún día no significa que pueda apropiárselo mientras sigo viva.
Álvaro apretó la mandíbula.
—Mamá, nadie se está apropiando de nada.
Carmen señaló el camión.
—¿Entonces por