Me escondí en casa de mi vecina y vi llegar un camión de mudanzas con la familia de mi nuera. Mientras sacaban nuestra foto de boda y la dejaban junto a la basura, recordé lo que ella había dicho: “Con las cerraduras cambiadas será más difícil que monte una escena”. No lloré: llamé al 112. Entonces apareció un documento con mi firma.

dinero y demasiados proyectos.

Años después compraron aquella casa cuando la zona todavía no tenía las villas de lujo que la rodeaban ahora.

Julián había trabajado jornadas interminables en una empresa de instalaciones eléctricas. Carmen había llevado durante décadas una pequeña gestoría.

Nada había llegado gratis.

Ni el jardín.

Ni las habitaciones.

Ni las paredes blancas que Lucía ahora consideraba antiguas.

Carmen levantó la mirada.

—Álvaro, mírame.

Él tardó unos segundos.

—¿Sabías lo de este documento?

—Mamá…

—Solo te he preguntado si lo sabías.

Lucía intervino:

—No tienes derecho a