preguntó:
—¿Y el papel?
—Mi padre dice que Sergio lo tiene preparado. Solo hace falta que parezca que ella nos cedió el uso de la casa.
Carmen regresó a su habitación sin hacer ruido.
No lloró.
Abrió la caja fuerte, sacó las escrituras, la documentación bancaria y varios documentos importantes. A la mañana siguiente los llevó al despacho de Irene Montalbán, una abogada que había sido amiga de su marido.
Irene la escuchó sin interrumpir.
—No les diga que los ha oído. Y no firme nada. Si realmente están preparando