los proyectos relevantes.
Yo insistí en que Walker Projects conservase los contratos y activos que le correspondían legalmente.
Durante meses, nuestros abogados intercambiaron propuestas.
Perdimos clientes.
Algunos empleados se marcharon.
Otros me confesaron que llevaban tiempo sospechando de ciertos gastos, pero nunca se habían atrevido a cuestionar a Ethan.
Yo tampoco había querido ver demasiadas cosas.
Esa fue una verdad que tuve que aceptar.
El amor no justificaba mi falta de vigilancia profesional.
Pero tampoco convertía la traición de Ethan en responsabilidad mía.
Finalmente, alcanzamos un acuerdo de separación empresarial,