UNA SEMANA ANTES DE MI BODA, ENCONTRÉ UNA ECOGRAFÍA EN EL TRAJE DE MI PROMETIDO… Y LA MADRE NO ERA YO

comerciales.

Al principio, aquella división tenía sentido. Él sabía vender una idea. Yo sabía convertirla en un negocio.

Cuando la empresa creció, contratamos directores, administrativos y asesores.

Y yo cometí un error que ahora me parecía imperdonable.

Empecé a confiar tanto en Ethan que dejé de revisar personalmente cada documento financiero.

—Estos son los pagos —explicó Margaret.

Observé la pantalla.

Había transferencias mensuales de cinco mil, ocho mil y doce mil euros. Algunas estaban registradas como gastos de consultoría. Otras figuraban como anticipos para proyectos.

Todos los beneficiarios pertenecían a