una sociedad llamada Parker Advisory.
—¿Lily tiene una empresa de consultoría?
—La constituyó hace dieciocho meses.
—Pero acababa de terminar la universidad.
Margaret asintió.
—No consta que haya prestado ningún servicio real a nuestra empresa. Al menos, yo no he encontrado contratos, entregables ni informes que lo demuestren.
Continuó pasando documentos.
El dinero procedía de una filial que yo había creado para gestionar proyectos de renovación residencial.
Walker Projects.
Una empresa de la que era administradora y principal accionista.
—Estas autorizaciones llevan tu firma electrónica —dijo Margaret.
Las observé detenidamente.