MI SUEGRA VOLVIÓ A TRAER A SU NIETO FAVORITO PARA PASAR EL VERANO EN MI CASA. NO DISCUTÍ CON NADIE… AL DÍA SIGUIENTE, MI HIJA Y YO ESTÁBAMOS VOLANDO A EUROPA.

se arrodilló y la abrazó.

No fue un abrazo breve ni apresurado.

Permanecieron así durante largo rato.

—Te he echado mucho de menos —murmuró Claire.

—Yo también, mamá.

Después Sophie se apartó ligeramente.

—¿Oliver está en mi habitación?

Claire negó con la cabeza.

—No, cariño. Tu habitación está exactamente como la dejaste.

—¿Lo prometes?

—Te lo prometo.

Al llegar, Sophie subió corriendo las escaleras.

Poco después escuchamos su voz.

—¡Papá! ¡Mi cama sigue aquí!

Claire se quedó inmóvil en el recibidor.

Aquella exclamación, que debería haber sido completamente innecesaria, le