tarde regresé a casa para recoger ropa.
Daniel acababa de llegar de un viaje de trabajo.
Lo encontré en el salón, sentado con la cabeza entre las manos.
—Mamá me contó lo que pasó —dijo.
Asentí.
—Voy a colaborar con los médicos y con cualquier investigación. No pienso ocultar mi responsabilidad.
Daniel levantó la vista.
—Eso está bien. Pero también quiero que veas algo.
Sacó una carpeta de su maletín.
—Hace dos semanas, Vanessa me pidió que firmara unos documentos. Dijo que eran necesarios para una operación de inversión de