EL LABIAL QUE ALGUIEN USABA A ESCONDIDAS: MI MARIDO ME LLAMÓ PARANOICA… HASTA QUE SU HERMANA ACABÓ CON UNA INFECCIÓN EN LA BOCA Y ÉL EN CUIDADOS INTENSIVOS

me pidió dinero.

Aquello me sorprendió.

—¿Cuánto?

—Ciento veinte mil dólares.

—¿Para qué?

—Dijo que su empresa atravesaba una mala racha. Después me confesó que había invertido en un negocio que salió mal.

Margaret comenzó a retorcer un pañuelo entre las manos.

—Yo le di parte de mis ahorros. Pensé que conseguiría devolverlos.

—¿Vanessa lo sabía?

Mi suegra asintió.

—Ethan le prometió una comisión si conseguía que Daniel respaldara el préstamo.

Ahora todo encajaba.

Vanessa ayudaba a Ethan porque esperaba ganar dinero.

Y Ethan necesitaba mis propiedades para conseguir financiación.