EL LABIAL QUE ALGUIEN USABA A ESCONDIDAS: MI MARIDO ME LLAMÓ PARANOICA… HASTA QUE SU HERMANA ACABÓ CON UNA INFECCIÓN EN LA BOCA Y ÉL EN CUIDADOS INTENSIVOS

Esa noche cené sola, abrí las ventanas y escuché música mientras la ciudad se iluminaba.

No había nadie esperando que me disculpara.

Nadie diciéndome que exageraba.

Nadie revisando mis pertenencias.

Y comprendí que la tranquilidad que sentía valía mucho más que cualquier casa, cualquier joya o cualquier labial.

Meses después, me crucé con Ethan por casualidad en una cafetería.

Estaba más delgado.

Se detuvo al verme.

—Olivia, ¿podemos hablar?

Asentí.

Se quedó mirando mi rostro y después bajó la vista hacia mi bolso.

—Todavía recuerdo aquella discusión por el maquillaje —